15/1/2012
Theodor Herzl en la memoria colectiva de Israel
Por José L. Heid
En la autopista Haifa / Tel Aviv se ve, en el cruce hacia Jerusalén y a mano izquierda cerca de la ciudad que lleva su nombre, Herzliya, un retrato suyo. Theodor Herzl encima de un depósito de agua, mientras el tránsito fluye sin descanso a lo largo de la carretera – tiene un profundo simbolismo. El monumento a Herzl es una contribución de la Intendencia de Herzliya para profundizar la conciencia del Israel sionista. Y de Tom Segev es el chiste: «Para que no se caiga el padre fundador del Estado judío, está sujeto con cables de acero en todas las direcciones.» Incluso hoy, más de 100 años después de su primera presencia sionista en Israel, Herzl está en todas partes: no hay ciudad sin una calle con su nombre, sin hablar de todas las instituciones, museos y escuelas que llevan su nombre. En las gorras de béisbol, como en T-shirts – en todos está su imagen.
Los críticos le reprocharon al autor del «Estado judío» que Israel sería rescatada por profetas, no por diplomáticos. Sin embargo, muchos vieron en Herzl a ambos. Dondequiera que se presentara Herzl, arrastraba las multitudes. Muchos creyeron ver en él a un moderno Moisés. Durante su vida, fue un mito. Y luego aún más. En su testamento, dice algo pomposamente: «Mi nombre va a seguir creciendo después de mi muerte.» Estaba en lo cierto. Incluso hoy en día, el término «Profeta del Estado» se aplica solamente a su nombre.
Sin embargo, hasta ahora se carecía de un estudio exhaustivo sobre Herzl en la memoria colectiva de Israel. Andrea Livnat lo ha hecho. Echa una mirada hacia la «corriente principal» de la sociedad, que lucha por una cultura conmemorativa de «Herzl». No hay ninguna historia en singular. Cada generación se construye su «propio» Herzl, que contribuye a la seguridad de la propia identidad.
Herzl era un soñador realista – un Julio Verne judío. Sus palabras proféticas de que el Estado de los judíos sería construido en los próximos 50 años, se cumplieron en 1948. Y con la tumba en el Monte que lleva su nombre en Jerusalén, se creó un lugar de identificación del joven Estado, que ocupa un lugar importante en la cultura de la memoria del país como punto de cristalización secular de los logros sionistas. Pero en la generación joven de Israel, el conocimiento sobre los logros históricos de Herzl parece sorprendentemente bajo: según una encuesta llevada a cabo entre los jóvenes en 2004 a cien años de su muerte, el 54 por ciento de los encuestados no sabía quien era Herzl o contestaba en forma equivocada. Ese mismo año, la Knesset aprobó una ley estableciendo que el día 10 de Iyar, 2 de mayo, fecha de nacimiento de Herzl, sería el «Día de Herzl». La Ley «Herzl» está destinada a tratar de salvarlo del olvido.
Andrea Livnat ha contribuido con un estilo fluido a la investigación de la memoria, proporcionando una respuesta a cómo la leyenda de Herzl en el sueño de su «Estado judío» sigue viva y ha conseguido que el «Profeta del Estado» escape del olvido, mientras que los conocimientos específicos sobre la persona de Herzl se redujeron en forma significativa.
Desde hace varios años en Jerusalén y Tel Aviv y en todo lugar obvio, se ven graffitis de Herzl – una demostración de la calle. Refieren al espectador a la famosa frase de Herzl: «Si lo queréis, no será una leyenda” y reclaman las oportunidades perdidas con una modificación del texto: «Lo rozim, lo zarich” – «Pero si no lo queréis, es y seguirá siendo una leyenda…” Este intento de transformar a Herzl en un icono de advertencia para la vida cotidiana, señala de una manera notable que él es un símbolo central del Estado de Israel y lo seguirá siendo: su mensaje sigue siendo relevante.
Andrea Livnat: El Profeta del Estado. Theodor Herzl en la memoria colectiva de Israel. Editorial Campus, Frankfurt / 307 páginas / € 34,90.
Un Julio Verne judío
30/Ene/2012
HaGalil, José L. Heid